Sinde y su vergueza

jueves, 18 de noviembre de 2010

Carta abierta a los diputados y senadores españoles


Carta abierta a los diputados y senadores españoles

Viendo lo sucedido estos días pasados y debido entre otras cosas al tratamiento desleal, maleducado, descortés y altivo que han tenido sus señorías con todos nosotros los Internautas y ciudadanos, he pensado que esta vez les podemos remitir una carta tipo.

Esta carta abierta, esta redactada por un compañero y amigo que me ha dado su autorización y bendiciones para emplearla en esta misión, cuyo nombre ruego perdone todo el personal que silencie, para evitar que nadie con mala fe (que los hay) pueda incluir su nombre en la misiva a enviar (el ya ha sido de los primeros que se la ha remitido).

Pensar que la carta es una iniciativa individual y cada uno que decida enviarla lo ara de motu propio (cosa que espero se produzca en profusión), con ello evitaremos que la misma tenga la etiqueta de SPAN, a pesar de que luego sus Señorías, los Senadores a las que va dirigida así la califiquen y le den trabajo a los informáticos ordenándoles que se las borre.

Por lo tanto os pido que empleéis esta oportunidad para decirles a Sus Señorías que estáis enfadados, desencantados o cabreados con ellos, con gallardía y valentía, empleando vuestro nombre y apellidos verdaderos así como una dirección real de correos electrónico, por si lo quieren cotejar, que vean que no es un falso, que el remitente es un  ciudadano español real que les esta expresando o diciendo lo que piensa de todos ellos, mediante una carta que puede ser la que se propone, o casi idéntica, lo comento por que entiendo que algunos pueden encontrar que el texto propuesto es duro o muy duro, por ello el mismo puede ser cambiado a voluntad, acortado o alargado, darle nueva forma, o inclusive utilizar un completamente nuevo.

Por ello insisto en que el envío se haga sin miedo alguno, nada puede pasar ya que solo estamos haciendo uso de nuestros derechos legítimos y amparados por la ley.

INSTRUCIONES:

Es muy sencillo, rellenáis los casilleros con los datos auténticos, ¡INSISTO.!, es importante poner datos auténticos, por lo descrito anteriormente.

En el asunto, escribís lo que deseéis, pero que sea correcto.

Y a continuación, hacéis un COPY del texto que se expone abajo, y un PESTE en la zona del formulario donde va el texto del mensaje.
Si deseáis variarlo con comodidad, ese COPY/PESTE podéis hacerlo desde la pagina a vuestro editor en el ordenador y una vez realizado los cambios  deseados los pasáis al formulario mediante el mismo metodo y enviáis el correo.

El formulario para enviar la carta lo encontrareis al final del texto.

--------------- TEXTO DE LA CARTA ABIERTA ---------------

Señoras y señores Diputados y Senadores,

Hace unos pocos días, varios miles de ciudadanos remitimos a Ss.Ss. mensajes de correo electrónico pidiéndoles que se opusieran a la disposición final primera del proyecto de Ley de Economía Sostenible mediante la presentación de enmiendas que llevaran a la desaparición pura y simple del texto o bien a su modificación de forma que mantuviera incólumes los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Que iban a hacer poco caso a nuestra petición es algo que ya entraba en nuestros cálculos. Ya les conocemos a ustedes y sabemos perfectamente de qué pie cojean. Pero lo que han hecho Ss.Ss. con nuestros mensajes no tiene nombre. Los han borrado. Los han borrado sin más, sin leerlos, siquiera. Los han borrado a saco. Han baneado brutalmente a ciudadanos que con toda legitimidad se dirigían a Ss.Ss., como supuestos representantes de la ciudadanía, efectuándoles una petición perfectamente normal y digna, cuando menos, de consideración.

¿Quiénes se creen Ss.Ss. que son? ¿Qué especie de defectuoso proceso mental les ha llevado a su autodeificación, a creerse una especie de raza superior, como si fuesen los arios de España, a instalarse en una especie de Olimpo ubicado por encima del bien y del mal? ¿De qué bien y de qué mal, ya que hablamos de ello?

Contra lo que alguno de ustedes, en su infinita ignorancia o con una inconmensurable y nada sorprendente mala fe, ha venido a decir, estos envíos no respondían a ninguna tipología de spam. El spam -ustedes, que han legislado contra él, deberían saberlo y no lo saben- es el envío masivo de mensajes de correo electrónico no deseado con contenido comercial. Porque, de no ser así, los primeros spameadores resultarían ser ustedes, cuyos partidos se apropian de nuestros datos censales para bombardearnos despiadadamente con sus peticiones de voto e inundar con ellas los buzones de nuestras casas, tal como ahora mismo están o estamos sufriendo todos los ciudadanos de Catalunya, y tal como el conjunto de los españoles sufriremos otras dos veces en el curso del próximo año y medio. Estos envíos que Ss.Ss. han despreciado, sobre los que han escupido sin preocuparse siquiera de disimular (¡llamando incluso a los informáticos para que les borraran todo ese correo!) han sido realizados individualmente por ciudadanos perfectamente identificados. No se han hecho sobre la base de un texto prefabricado sobre el que solamente había que pulsar un botón para enviarlo: cada uno de nosotros ha escrito su propio texto; con mayor o menor fortuna, supongo, pero con el mismo derecho, con un derecho sobre el que Ss.Ss. se han ciscado de manera inmisericorde.

Se me viene a la memoria aquella filípica de Pilar Manjón, la presidenta de la Asociación de Victimas del 11-M, y recuerdo cuando, ante la comisión parlamentaria creada aún no sé muy bien para qué, clamaba casi como una súplica: «¡Ustedes son de los nuestros!»; y mientras lo decía, algunos de ustedes leían el periódico. Y no me vengan con que ese fue Fulano de Tal, que es de tal partido o de tal otro porque ¿saben qué? TODOS USTEDES SON IGUALES. Sí, sí, ya lo sé, hay excepciones y tal día este dijo aquello y tal otro dijo lo otro. Pamplinas. De vez en cuando, alguno de ustedes recuerda lo que es el decoro, aunque sea por lejanas referencias, y se tapa las vergüenzas con un guiño de complicidad con la ciudadanía, un guiño fugaz, en plan laissez faire, laissez passer, un guiño que, frecuentemente, apesta a beso de Judas. Lo repito y lo reitero: TODOS USTEDES SON IGUALES. Y ahora pónganse Ss.Ss. hechas unas fieras diciendo que no, que esto es injusto, que no se puede pasar a todos por el mismo rasero, que ustedes trabajan abnegadamente por la ciudadanía y todo el resto de la cagarela: los ciudadanos sabemos muy bien lo que son ustedes; quizá no sepamos quiénes -apenas conocemos más abajo del número 6 de cada lista, y eso los más informados- pero sí lo qué. ¿Por qué creen que sudamos la gota gorda para elegir a quién votar, en un vano intento de encontrar a alguien fiable en estas listas de apparatchicks que ustedes nos plantifican delante cada cuatro años, sin que nosotros sepamos quién, cómo y por qué se ha puesto ahí a esa gente? ¿Por qué creen que en proporciones cada vez más cercanas a la mitad, los ciudadanos dejamos de ir a votar?

Los ciudadanos les importamos a ustedes un ardite. Nada. Sólo somos, para Ss.Ss. estúpidas máquinas de votar y ni siquiera les hacemos falta todos: basta con que, el día electoral (la fiesta de la democracia, le llaman… ¡qué cinismo!), vayamos a hacer el tonto ante las urnas en número suficiente como para que ustedes puedan repartirse el pastel. A partir de ahí, ya podemos volver a la oscuridad y al guano, ustedes ya han sido ungidos como sumos sacerdotes del poder y a nosotros sólo nos queda el vasallaje y el silencio.

¿Para qué crear en el Parlamento una sede electrónica? ¿Se les había ocurrido, acaso? No… ¿para qué? ¿Para escuchar lo que tienen que decir estos pobres cerdos que, desgraciados, tienen que pagarse de sus propios bolsillos sus coches, sus ordenadores, sus terminales de telefonía móvil, sus billetes de tren y de avión, sus restaurantes y todas esas cosas que hace la purria? ¡No! Ss.Ss. no tienen que rebajarse a algo tan plebeyo.

Y eso de tener buzones de correo electrónico públicos, oigan… ¿por qué no los suprimen? ¿Por qué tener que soportar la verborrea de tanto friki? ¿Por qué tener que descender del Olimpo para decirle al informático que borre todos los mensajes de correo electrónico, anda, hazme el favor, que yo estoy haciendo cosas importantes y no puedo perder tiempo en tonterías? ¿Ciudadanos pidiendo ¡exigiendo! cosas? ¿A Ss.Ss.? ¿Dónde se ha visto?

Además, las personas importantes, las que de verdad cuentan, tienen sus números de teléfono directos ¿verdad? Ellos no han de perder el tiempo con escritos, ni en papel ni en bytes, basta con que su secretaria marque un número para que, al otro lado, se ponga otra secretaria que, al conjuro de su nombre -y de su lobby- pase la comunicación no inmediata sino instantáneamente. ¡Chusma ciudadana! ¡Pendejos electrónicos! ¡Qué asco, por Dios!

Los dirigentes de las compañías de telecomunicación, de la industria cinematográfica, discográfica, editorial, de las sociedades de gestión de derechos de autor, ellos sí son damas y caballeros ¿verdad? Gente amable, obsequiosa (muy obsequiosa), con la que Ss.Ss. se sienten al debido nivel; así da gusto, caramba, hablando entre dioses o como cardenales en un cónclave, lejos de esa chusma inmunda que no para de tocar los cataplines venteando sus derechos. ¡Sus derechos! Ya ves: pretenden tener derechos y todo. Total, para usarlos en molestar a esos señores tan elegantes que les retribuyen… con su deferencia, su exquisito trato… ¡Con esos señores, que hasta ministros engendran directamente! O que se toman la molestia de darles las leyes ya hechas, ya redactadas (Rafael Sánchez [a] Sánchez I El Legislador, dixit), para que Ss.Ss. no tengan que perder el tiempo distrayéndose de sus altas ocupaciones y de sus importantes actividades dentro del partido destinadas a mantener tan severa responsabilidad cuantos más años mejor.

Porque encima, terminando de escribir esta carta, que llevaba dos o tres días congelada por razones ajenas al caso, me llega la noticia de que han rechazado una moción en el Senado que instaba al Gobierno a implantar por ley la neutralidad en Red y que la razón de este rechazo es (cito textualmente) «factores externos que denigran el trabajo de esta cámara». ¿Qué pasa? ¿Ha entrado Tejero otra vez? Y, por cierto… ¿qué factores son estos? ¿La voz de los ciudadanos, acaso?

¿Ven Ss.Ss cómo tengo razón? ¿Ven Ss.Ss cómo todo tremendismo verbal -y ojo, que esta vez no me he pasado- se queda corto?

¿Ven cómo no tienen vergüenza?

--------------- FIN TEXTO DE LA CARTA ABIERTA ---------------




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